Arte, Música y Cultura en los tiempos del Covid.

Una amplia reflexión, propuesta y crítica al panorama cultural/musical actual.

¡Artistas de todos los países, uníos!

Para cuando llegó la noticia, muchos ciudadanos en México nos quedamos pensando que esto de la epidemia del CoronaVirus sólo afectaría a los chinos. Y en pocos días o semanas, todo se volvió global. Nos tuvimos que esconder bajo el #QuédateEnCasa.

Como en el peor capítulo de Black Mirror o de cualquier otra inverosímil B-Movie gabacha, donde hay zombies y virus inexplicables, empezamos a superar a la ciencia ficción con difuntos y enfermos graves. Hoy la cifra de muertos e infectados superan toda estadística o expectativa sanitaria. Muchos hemos tratado de mantenernos en casa, incluso somos más privilegiados quienes podemos trabajar desde casa y tener un trabajo digno con los goces de sueldo, prestaciones de ley y beneficios por trabajar en empresas serias. Hay ahorita otros más que deben salir a la calle contra el contagio y sus ganas de sobrevivir, para llevar algo de comer a sus casas. Muchos afirman en Twitter que sólo falta que una invasión extraterrestre nos llegue de la nada…

Unos meses antes de la pandemia, justamente decidí buscar un nuevo panorama laboral, donde obtuviera más que sólo reconocimiento de los clientes o de mis jefes directos, sino una mejora real en mi salario y sobre todo encontrar una empresa donde vieran que mi potencial pudiera contribuir al crecimiento de la industria a la que me dedico: la publicidad.

He pasado más meses en casa trabajando en mi nuevo trabajo que en la oficina, ya que sólo 4 semanas estuve en la oficina, antes de que se tomaran las medidas de seguridad para trabajar remotamente. Hoy, el panorama ha cambiado, ya varios amigos en la industria de la publicidad han sido despedidos y los recortes en los presupuestos de muchas marcas nos aterrorizan, directamente afectan a muchos empleados talentosos que se verán en la necesidad de buscar un nuevo trabajo en esta crisis mundial. ¿Y si cambiamos de giro?

Hoy, no sólo los publicistas se mantienen alerta, también los negocios pequeños y los freelance, muchos comercios que llevan cerrados desde marzo, han optado por decirle adiós a sus clientes, despedir a sus empleados y cerrar para siempre por la falta de ganancias, lo cual no sólo nos está orillando a un clima de incertidumbre social y financiera, sino de cambios económicos, culturales y de consumo bastante radicales. Muchas personas, incluso que se encontraban ya desempleadas, siguen estándolo y buscan maneras diversas para mantenerse vivos, sin COVID, pero con mucha hambre, precariedad, carencias y deudas. ¿Y la violencia?

Desde finales del año pasado, me involucré en un proyecto de cultura donde se busca impulsar una ley de incentivo cultural en este país (algo similar a la que se tiene en Brasil, conocida como la Ley Rouanet), ya que muchos de los artistas, profesionales de las artes y empleados de la cultura, no son sujetos de prestaciones, ni de apoyos gubernamentales y no son siquiera, figuras con representación fiscal, médica o legal, lo que hace aún más complicado sobrevivir en un mundo sin conciertos, sin obras de teatro, sin museos, sin giras artísticas, sin exposiciones de arte, sin eventos al aire libre o espectáculos de ocio y esparcimiento abierto al público. No quiero pensar que es la muerte anunciada de los festivales masivos, de los bares clandestinos y de las fiestas underground, sólo que ahora todo parece que se volverán digitales o esporádicas. ¿Vivimos del aplauso? No.

Les pongo un ejemplo laboral, un obrero promedio en una manufacturera (se supone), que gana más que el salario mínimo y que debe al menos recibir prestaciones de ley, que son alta en el Seguro Social, pago de prima vacacional, aguinaldo en épocas decembrinas, asuetos por maternidad/paternidad, reparto de utilidades y hasta vales de despensa; otras empresas internacionales dan más apoyos como bonos de productividad, puntualidad y desempeño. El panorama pinta muy favorable para quienes trabajan en empresas donde sí cubren estos beneficios de ley. Y hay millones de personas que no tienen nada de ello y ¿qué está sucediendo entonces? Que muchas empresas “patito” no pagan impuestos que deben cubrir por contratar gente talentosa, que les vuelve millonarios o al menos más pudientes. Que muchas personas empleadas o desempleadas que enferman, no tienen los servicios funerarios o hospitalarios necesarios para cubrir los gastos con un ahorro o seguro de gastos médicos o de vida. Y aquí entra otro dilema, el del ahorro. ¿Qué tan bien paga la industria creativa?

El mexicano promedio no ahorra, porque vive al día o no le alcanza el dinero, o peor aún porque no tiene el hábito de ahorrar al menos un 10% de su sueldo mensual para el futuro. Sumando los fraudes que han existido con los fondos de ahorro o las Afore, que un día tienes una cantidad y al otro podrías perderlo todo. Ni se diga de las medidas de los gobiernos internacionales, que están desapareciendo las pensiones a los adultos mayores; por la corrupción y falta de administración/visión a futuro, donde el dinero de los trabajadores y el sudor que generaron por años, se pierde con un simple botón en una transacción que termina en una cuenta bancaria secreta en algún paradisíaco lugar, hogar de millones de corruptos anónimos de los paraísos fiscales. Si no me creen, que se hagan públicas las cuentas bancarias de todos los servidores públicos que han cometido peculado, malversación de fondos, desvío, lavado de dinero y miles de negocios turbios a costa de nuestros impuestos. La realidad rebasa a la ficción. ¿A dónde se van los impuestos? ¿Y los gastos pendejos?

El panorama puede ser muy alentador para pocos y terrible para miles. Algunas industrias se están volviendo millonarias por esta crisis y otras están simplemente desapareciendo. Pocos son los privilegiados que pueden darse lujos en esta cuarentena. Justo mientras escribo y lees esto, hay personas que están muriendo no sólo de Covid, si no de hambre, pobreza extrema, depresión, guerras, violencia (familiar o extraña) y/o inseguridad en las calles; problemas que en pleno siglo XXI seguimos acarreando. Los humanos, nos hemos convertido en los peores caníbales y cavernícolas que jamás quisimos ser. Ya ni las cucarachas se comportan de esta forma o algo también pasará con los insectos o aves como de película de Alfred Hitchcock.

Las historias en las noticias e informaciones compartidas en la red, cada vez son más tremendas y devastadoras. Cuando todos los días muchos rezamos por que el mundo cambie y la naturaleza se vea menos afectada, salen más canallas que abusan del poder, que otros por ignorancia y falta de educación, están matando, lucrando, mintiendo, robando y manteniendo el mundo al revés. Los peores son esos que comparten noticias falsas, que apoyan la desinformación viral, que se pelean en las redes sociales defendiendo a los políticos corruptos, que se hacen guaje ante su incivilidad, que se han vuelto los seres ignorantes más polémicos con acceso ilimitado a internet. La horda de pendejos, la invasión de los necios o las legiones de idiotas que tanto nos alertó Umberto Eco se están multiplicando por todo el mundo… Otro virus humano que tenemos es el de los ultracreptidianos, amantes del efecto Dunning-Kruger y propagadores de la ignorante comentocracia. ¿Y los memes?

A todo esto, qué nos lleva a escribir este artículo o ensayo. No sólo es para compartirles malas noticias o augurios apocalípticos. Si no de ponernos a pensar, de compartir que el mundo de las ideas y de la creatividad deben llevarnos a explorar nuevos horizontes, nuevos caminos, nuevas reglas, nuevas concepciones de lo que hacemos como artistas y productores/consumidores de cultura. ¿Nos levantamos o así nos quedamos?

Ejemplos tan simples como éste tweet de artistas y profesionales de la música que invierten grandes cantidades de dinero para grabar una o más canciones en un estudio de grabación decente y buscan que la gente ayude de forma orgánica. La asistencia a los artistas, profesionales de la cultura y proveedores de las artes parece estar en segundo plano. Mayoritariamente ahora, los médicos, enfermeros o especialistas en la salud son los empleos más valiosos y mejor pagados, porque son quienes pueden ayudar a sobrepasar esa curva del Covid. Y puede que incluso muchos de ellos sean afectados también por no tener un buen salario y/o sufrir de muchas precariedades en sus centros de trabajo. Lo que nos atañe aquí es resolver la nula o precaria ayuda a los artistas como pasa en España, Estados Unidos y hasta Inglaterra. Sin embargo, hay luces al final del túnel. Otro modelo de participación musical es la que realizan diversas organizaciones de la música en México con el proyecto Música México COVID-19 (MMC-19), donde hay una encuesta sobre la actualidad en la industria musical.

Medidas de emergencia como “Contigo a la distancia” de la actual Secretaria de la Cultura en México, podría parecernos a muchos artistas y productores, que está desorientada y fuera de contexto actual, donde imperan contenidos de poco interés en las audiencias o que se ve “democráticamente” una opción muy sesgada y a modo selectiva. Si de por si, la oferta cultural en el país pasa por desapercibida por las grandes élites políticas y hay miles de artistas en el olvido, ahora se les hace fácil inventar plataformas digitales emergentes de cooperación cultural, donde se nota la falta de un amplio criterio artístico, de larga investigación de campo, por la nula existencia e inequidad de un padrón cultural. Mientras haya miles de artistas olvidados, habrá pocos beneficiados y apoyados, que por años sucedió con los promisorios y desfallecidos fondos de cultura como el FONCA, PACMYC y CONACULTA, de los cuales habrán debates a favor y en contra. Hasta este mes de mayo (luego de dos meses de confinamiento), apenas comienzan a verse pocos y reducidos apoyos a espacios escénicos, con préstamos a la confianza y otra vez, convocatorias sin consenso público. Habrá que ver los resultados a estas obsoletas convocatorias, donde estoy seguro que el gobierno cultural, no sólo debe restaurarse, sino mutar en un verdadero ente cultural y no sólo político. ¿Asistencialismo o solidaridad?

Frente a este ejemplo y otros, también nos enfrentamos no sólo a recortes sustanciales en los presupuestos para la cultura y las artes, por ahí hay casos como el de la Secretaría de Cultura y Turismo en el estado de Morelos, donde piden hacer labor cultural de manera gratuita. ¿Los artistas comen de la difusión? Tampoco. Por ello, es importante como artista negarse ya a tocar gratis y de hacer labor “por el amor al arte”. Esa es una gran enseñanza para todos, quienes igualmente cometimos ese grave error en el pasado, de apoyar causas sin beneficios económicos, de tirar la casa por la ventana y no recibir ni un aplauso, ni un centavo y menos un gracias por haber aportado a nuestra valiosa industria creativa. Nunca más, #NoPorAmorAlArte como sugieren artistas en Colombia.

Hace un año, en una conferencia que realizamos en el segundo festival LIFA en el Centro Cultural de España en la CDMX, se reunieron profesionales, medios y periodistas de la música para hablar sobre la realidad actual en la música mexicana. Si tienen 4 horas disponibles, pueden ver de largo estos 3 largos debates bastante interesantes de lo que sucedió y se transmitió en línea el pasado octubre de 2019. Lo que nos lleva a otra urgente revisión de lo que hacen los medios públicos y privados (que usan un recurso federal), y que desde 2009 en Colombia publicaron este estudio bastante real y necesario: “La Payola como obstáculo para la circulación musical”. Que tomando el resumen oficial de Grupo Emprendimiento Cultural, sigue siendo una realidad que afecta directamente a los artistas musicales de este país ante los medios públicos: “Una de las reflexiones más importantes que surgieron a partir del desarrollo del Congreso Nacional de Música, realizado por el Ministerio de Cultura en 2009, dejó como resultado el análisis de lo que debe ser una industria musical sólida que se ajuste a los requerimientos del mercado actual. En esa reflexión se dio prioridad a las dificultades en los procesos de circulación musical como obstáculos en la consolidación de un sector fuerte y dinámico. Se reconoció además a la radio como una ventana privilegiada en el proceso de circulación de la música y la práctica de la payola como una barrera de entrada fundamental para que una variedad de artistas accedan a este medio de difusión. A partir de este diagnóstico surgió la iniciativa del Ministerio de Cultura de llevar a cabo una investigación para determinar el impacto de la payola sobre la circulación musical en Colombia, investigación que sirviera de apoyo para la formulación de una reglamentación jurídica sobre esta práctica.”

Actualmente, considero que los medios públicos deben abrir su panorama comercial e ideológico, para fomentar el consumo de la música local y no sólo el de los gustos de sus locutores, productores o directores en turno. La radio pública se paga con impuestos y por ende, considero que la ciudadanía cultural debe tener acceso a ella sin restricciones, ni discriminación y mucho menos actitudes de coartación, de las cuales por años hemos sido testigos. ¿Apoyo a los amigos o investigación musical? Luchemos por un periodismo del rock cada vez más rancio y amante del copy/paste.

La solución puede no estar aún en una sola palabra, una única herramienta y/o plataforma que nos resuelva la crisis económica en la cultura y las artes. Ejemplos de sobra tenemos de cientos de galerías, museos, espacios culturales, foros para la diversidad y centros comunitarios donde lo que buscaban hacer o fomentar, era incrementar nuestra educación, de nutrir nuestro acervo, de fortalecer a nuestros artistas y sobre todo de difundir nuestro arte local. Artistas contemporáneos como Marina Abramović, nos invitan a cuestionarnos el futuro del arte y vivir ante lo inesperado: “Amo la incertidumbre mientras pienso en el tiempo presente como la única realidad real que tenemos. La única cosa cierta es el ahora”. ¿Le entramos o no?

Veamos el panorama comercial. Como actualmente marcas como Vans y la revista Indie Rocks lanzan hoy una campaña denominada “Casa Creativa” donde ciertos expertos o famosos dentro del círculo rojo del arte y la música en México hablarán y compartirán su visión sobre el nuevo arte en los tiempos actuales. Del 12 al 26 de mayo habrá mesas redondas, talleres y diversa serie de contenidos de interés popular. Hace días comenzaron a surgir también conciertos en línea, festivales vía streaming y conciertos a puerta cerrada, pero carecen de visión, pecan de ofrecer a los mismos artistas de siempre, como si la misma discoteca de siempre pone a los mismos djs de siempre en el mismo canal, con las mismas rolas y para la misma gente. No tiene nada de creativo y menos de propositivo. Hay un cardumen de artistas en el olvido, porque hay intereses oscuros a nivel comercial, que sólo ven un pedazo del pastel, el cual siempre es el beneficiado. Si no lo creen, es el mismo fenómeno de las adjudicaciones directas en los contratos del gobierno, si no hay convocatorias abiertas, no hay democracia cultural, hay monopolio cultural. ¿No me creen? Ocesa lleva más de 20 años acaparando los espacios públicos que han sido concesionados y para poder tocar en estos lugares, hay que pagar por tocar. ¿Dónde está la pluralidad y la apertura de la cultura? Para ello, tendremos que esperar a que pase la crisis para ver si la compra de Live Nation a las acciones de Televisa y CIE se hacen realidad, con ello, pasaremos a tener otro monopolio global operando nuestros espacios culturales. ¿Nueva normalidad?

En el otro lado (oscuro) del arte y la cultura, movimientos independientes que han sido víctimas del outsourcing cultural y de los precarios beneficios del gobierno y las empresas, siguen demandando pagos faltantes de años anteriores y poca transparencia a las exigencias de soluciones a sus demandas. Reuniones que se realizaron semanas antes (de la cual pude asistir a un par) en el Museo de la Ciudad donde se reunieron personalidades y funcionarios de la Secretaría de Cultura de la CDMX como el Dr. José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, Argel Gómez Concheiro y Jesús Galindo Calderón. En ellas, se veía una luz a la lejanía en el pozo cultural, que al llegar doña Susana Distancia, se perdieron todos los diálogos y por ende las soluciones rápidas. Hasta ahora, los grupos de artistas como No Vivimos del Aplauso o el Frente Amplio de Trabajadorxs del Arte y la Cultura de México, siguen exponiendo las fallas y faltas en el sistema cultural mexicano. Todo sin olvidar el famoso “serénense artistas” de la polémica Secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval, esposa del controvertido investigador John Ackerman. ¡Serenos Blancos y Morenos!

Recientemente, los colectivos Asamblea por las Culturas, No Vivimos del Aplauso y Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte de México, pusieron a disposición del país, el siguiente cuestionario para visibilizar las necesidades de los artistas y actores culturales. Buscando cien mil apoyos para todo tipo de artistas y profesionales de la cultura. La respuesta del gobierno sigue en duda. Sumando también la carta abierta que se envió a nuestro tlatoani en curso, demandando un comunicado del Frente Amplio de Trabajadores de Arte y Cultura de México para evitar lo que es el hashtag del reclamo: #4TSinArteNoHayTransformación.

El año pasado, se sabía que México cuenta con un 40% de pobres del total de la población, así que podemos casi afirmar que casi 4 de cada 5 personas padecen pobreza, desde moderada hasta extrema. César Armando Salazar, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM dijo lo siguiente, que parece bastante desalentador y precario: “No tenemos políticas de fomento agropecuario, de fomento industrial, no tenemos una política económica que funcione con el fin de incentivar actividades terciarias, investigación y desarrollo, que incentive las capacidades productivas del país, se queda en el asistencialismo y no va a ir más allá”. Esto deja muy claro cómo la cultura y las artes son relegadas de los beneficios que industrias como la automotriz, financiera, agrícola o tecnológica reciben de primera mano, por parte de los gobiernos y bancos en el mundo. No es obsoleto la crítica de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez son más pobres. Y no es por pedir que papá gobierno nos mantenga, no va por ahí, hablamos de un sistema que contemple a todas las industrias y darles el mismo respeto/valor. En lo personal, es igual de indispensable un artista que un biólogo, un financiero a un pintor, un cantante a un agropecuario, un albañil a un poeta. Este 2020 pinta para crecer un 10% la pobreza. ¿Seremos más ricos o más pobres?

Plataformas de venta digital y física de música como Bandcamp, han creado desde abril un viernes al mes para otorgar la totalidad de las ganancias por las ventas generadas en su plataforma. Es decir, si eres músico puedes subir tu música en esta plataforma y hacer que tus fans paguen por ella, desde 1 dólar hasta 50 dólares, dependiendo de lo que ofrezcas a cambio. Disqueras como la británica Rhythm Section tuvo desde el año pasado campañas sociales para donar dinero a los afectados por el huracán María en la isla Dominica en 2017. Y desde entonces, cada mes hasta julio habrán 2 viernes más donde esta plataforma donará sus comisiones por la venta de música, directamente a los artistas. Este ejemplo de causa musical, no es el primer ejemplo donde la música se une a causas sociales y de beneficio a diversos afectados por sismos y/o afectaciones de la naturaleza. ¿Se acuerdan de Live Aid o We Are the World? Millones de dólares a beneficio de cientos de personas afectadas por el hambre, el SIDA o la pobreza se han juntado a través de la música. No estaría nada mal hacerlo al revés, ahora nos haría muy bien una campaña de públicos y consumidores en pro de los artistas. ¿Te animas o te pandeas? Si eres fan de los festivales Akamba, Bahidorá, Ceremonia, DIM, Hellow CDMX, NRMAL, MUTEK o Trópico, tienes hasta 6 días para donar tu dinero a cambio de 1 boleto para uno de estos eventos con la campaña Far Away Together a través de Donadora. ¿Y Spotify cuándo se sumará a darle mejores beneficios a los artistas?

Hace unas semanas, me inscribí al Hackatón llamado Respiro Creativo, el cual consistió en crear grupos multidisciplinarios de creativos, emprendedores y creativos en Latinoamérica para analizar la situación actual y dar una propuesta creativa en 3 días. Los resultados pueden ser muy obvios, aunque considero que nuestro equipo es algo más que necesario. Muchos grupos coincidimos en hacer, realizar, producir y difundir plataformas digitales donde la creatividad y las artes sean expuestas. Artistas de España, Argentina, Chile, México, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela, El Salvador y más países crearon cerca de 397 proyectos en menos de 72 horas. El resultado está aquí. Mi proyecto se llama “Directorio de Creativos” donde buscamos crear una plataforma que es una mezcla entre Sección Amarilla y red social tipo Facebook o Ello, donde se puedan ofrecer productos, servicios, intercambios, trueques con la opción de comercio electrónico, banco de tiempo, puntos y premios. La idea es poder potencializar proyectos de bajos recursos, artistas en condiciones de escasez, donde podamos crear talleres, conferencias, cursos, tips, ideas y compartir conocimiento, con el fin de crecer juntos en línea. La idea suena simple y descabellada, porque hacer un sitio web con dichas dimensiones, no es barato ni fácil, se requieren muchos recursos en programación, diseño, experiencia de usuario y sobre todo herramientas de alta tecnología en seguridad y datos. Espero que pronto podamos ver la luz, ya que será un proyecto a largo plazo. Si estás interesado puedes leerlo y cooperar directamente con nosotros. ¿Qué te parece?

Estos días que he dejado de tocar la batería, que extraño ir a ensayar con mis bandas Ventormenta y Toxina Boogie, así como de tocar en vivo con el proyecto de Pascal Languirand: Trans-X. Me he quedado muy pensativo sobre mi futuro en las artes y la música. Sigo diseñando a modo personal con herramientas digitales que pago mensualmente como Photoshop, Filmora, Illustrator y Adobe Premier. Y reflexiono que lo que he aprendido ahora, es que tendré tiempo para estudiar algo nuevo. Me queda claro que el objetivo de esta crisis humanitaria, no sólo es el de cuidarnos, también puede ser una nueva oportunidad de reinventarnos, de cambiar de giro tal vez; de renovarse, de continuar en otros rumbos, y jamás será de claudicar, de darse por vencido y mucho menos de morir. Y sobre todo de sacarle el jugo a estas aplicaciones para crear. Si necesitas algo de diseño, video, logos, web y/o creatividades gráficas, no dudes en buscarme.

Si es que la muerte encontrase en nosotros un objetivo próximo o cercano, entonces habrá que vivir al máximo y con mucho cuidado, disfrutando de lo que realmente amamos, de valorar todo lo que nos hace volvernos unos grandes seres humanos, de hacer un lado todo tipo de adicciones, pretextos, aflicciones y miedos. Porque esta nueva era parece ser demandante de personas con luz, de gente capaz de superarse, de mentes abiertas y honestas, de profesionales con visión a futuro y con corazón de ayuda; con el alma en busca de conocimiento y con la amplia noción del crecimiento. La sabiduría es lo que ahora debemos buscar y predicar. Las buenas acciones se volverán ahora nuestros propios hechos y  restos humanos. Lo bueno que hagamos a partir de ahora, será el reflejo del éxito en nuestras vidas futuras. Ya no importa cuánto sepamos, cuánto dinero ganamos o perdamos, cuánto estatus presumimos en Instagram, cuántos chistes o memes compartimos en Facebook, mucho menos será importante lo que digamos en Twitter o YouTube, sino lo que compartamos en vida, físicamente con nuestros seres queridos y personas cercanas, hablaremos a través de lo que nuestros actos nos representan dignamente y nos hacen ser mejores terrícolas. Aunque parezca muy cursi, podríamos preguntarle a los muertos, si es que pudieran comunicarse con los vivos, para saber qué opinan de la estancia que tenemos ahora, para aprender de lo superficial y lo espiritual, para de verdad enfocarnos en lo que debemos hacer como futuras generaciones y humanoides en este mundo catastrófico. ¿Nos resignamos o nos adaptamos?

La realidad pinta para renovarse más rápido y constante. El arte siempre se ha reinventado, desde las pinturas rupestres hasta la realidad aumentada, hemos visto cómo la experimentación en la creatividad nos llevará a nuevos horizontes y posibilidades infinitas que estamos por descubrir. Vean la creatividad que engendra y genera la gente en herramientas como TikTok o Instagram Stories, donde los artistas de hoy ya no pintan cuadros tal vez, sólo hacen contenidos virtuales que viven sólo 24 horas. Es momento tal vez, de averiguar nuevas cosas, de tomarse más tiempo para autocriticarnos, de enfocarnos en una solución concreta a nuestros fallos y achaques culturales-artísticos. ¿Qué habrían hecho los dadaístas en estos tiempos? Alex Mitrani nos convence de lo que diversos artistas de la Postguerra hicieron: “En unos momentos difíciles, de trauma y precariedad como fue la postguerra, hubo una generación de creadores que reconstruyeron, contra todas las circunstancias, una forma de entender el arte que actualizaría y multiplicaría el esfuerzo de las primeras vanguardias, interrumpidas por la guerra civil”.

El pasado fin de semana, otro ejemplo de los muchos de emprendimientos de diversos artistas y creadores que hay en el mundo, se realizó con el Encuentro Internacional Virtual – El futuro de la música tras la pandemia, organizado por eruditos y profesionales de la música clásica. Y es probable que no sea el hilo negro para el futuro musical, sin embargo, es una buena lección de como la música académica tiene mucho que enseñarnos a los músicos amateur y semi-profesionales. Yo me uno al séquito de artistas que comparten ideas y difunden inteligencia. Rechazo de inmediato y evado directamente a todo aquél pseudo artista que vive nublado en su ego, que busca más una idolatría de sí mismo hacia los demás y que vive en el espejo de la gentilidad por inercia. El arte no es el álter ego. Creo firmemente como lo dijo José Agustín en su libro “La Nueva Música Clásica” y lo catapulta para el rock nacional: “Reconozco que puedo pecar de optimista irredimible, de soñador empedernido, de romántico anacrónico o de entretenerme cultivando variadas especies de wishful thinkings, pero en este truculento 1984 tengo la impresión de que quizá pronto, a pesar de tantos obstáculos, a lo mejor sí nos tocará presenciar un desarrollo pleno de buen rock en México”. Y vaya que sí, le podemos confirmar a este gran escritor, que a partir de finales de los años 80 y hasta mediados de los 90, hay y habrá buen rock mexicano. Lo confirman bandas como Ritmo Peligroso, Real de Catorce, Cecilia Toussaint, Nina Galindo, Botellita de Jerez, Caifanes, Maldita Vecindad, Sangre Asteka, Fobia, Santa Sabina, La Lupita, Ford Procco, Neón, Bon Y Los Enemigos del Silencio, Juguete Rabioso, Insignia, Consumatum Est, Rostros Ocultos, Casino Shangai, Ansia, Artefakto, Nona Delichas, Oxomaxoma, Tijuana No, Plastilina Mosh, entre cientos de otros. Muchos músicos mexicanos desde entonces, han nutrido el amplio bagaje sonoro del rock nopalero. Siguiendo el legado de leyendas mexas como Javier Bátiz, el polémico Alex Lora y Three Souls in my Mind, Guillermo Briseño, Los Teen Tops, Los Dug Dugs, El Ritual, La Revolución de Emiliano Zapata, Peace and Love, Tequila, Carlos Santana, Decibel, Chac Mool, Iconoclasta, Rockdrigo, entre otros olvidados o no recordados. ¿Queremos rock?

Creo que en estos momentos, aplica ese dicho de  “renovarse o morir”, refrán evolucionado a lo que dijo alguna vez don Miguel de Unamuno: “el progreso consiste en renovarse”. Y sobre todo, con el debido respeto a grandes artistas como Diego Rivera que supuestamente algún día dijo: “No soy pesimista, soy más bien hedonista y epicúreo.” Los artistas del futuro justo ya no serán esos tendenciosos hacia el placer sensorial e inmediato, tampoco de los radicales del arte de los nuevos medios o de los creadores de manifiestos infinitos, ni de los metamodernistas, que creen que la oscilación es el único orden natural del mundo. Hace unos años, se dijo que el video mataba a la radio, y la radio aún existe. Por lo que, nunca podemos suponer y mucho menos predecir un hecho futuro por medio de procedimientos que no se basan ni en la razón, ni en los conocimientos científicos. Sólo el destino pondrá en su lugar a todas las ideologías, movimientos y credos. Por eso hoy, los artistas y los músicos a quienes dedico este artículo, nos toca tal vez, primero investigar sobre la coevolución artística, cómo obtener un nuevo proceso de adaptación ante el incierto futuro que se avecina. Es probable que muchas cosas y viejas prácticas del arte se mantengan. Ahora de lo que estoy cien por ciento seguro, es que cada vez más seremos las buenas personas las que tendremos el poder de cambiar las cosas, desde uno hasta el prójimo, las buenas acciones nos harán libres. Por ello, que viva la música y el arte con fines de lucro. Deseo que tengan aquí un mensaje bueno y constructivo. Ya que me encuentro en esa misma disyuntiva de cómo evolucionar, transformarse y moverse ante el nuevo paradigma y sintagma terrícola. ¿Le entramos?

Este 2020, he cancelado conciertos, ensayos y eventos que realizaría en distintos países. Y tengo una fuerte convicción por emprender una ley como la que existe en Brasil. Con la finalidad de contribuir con algo más que urgente y meritorio para todos los que nos dedicamos a la música, el arte, la producción y toda clase de disciplina en la industria creativa. Les recomiendo lo que mi compañero del arte Arturo Sastre Blanco propone: “a la comunidad Creativa y Artística, hacia una nueva ley de sociedades creativas, artísticas y culturales, que otorgará personalidad jurídica a las organizaciones que estén relacionadas con las artes, las industrias creativas de todo tipo y tamaño de manera que el Estado nos reconozca y otorgue el fomento que necesitamos. Este es un esfuerzo colectivo.”

Antes de terminar este texto, pregunté en mis redes si alguien me recomendaba otras acciones que pudieran nutrir el diálogo cultural y Futurologi es una opción más, que es una organización enfocada a generar discusiones en torno al futuro y a crear prospectiva.

Recordemos entonces a viejos artistas para cerrar con broche de oro, con un fragmento del gran poema “El poeta obrero”, del futurista ruso Vladímir Mayakovski:


El corazón es otro motor.
El alma es otro ingenio.
Somos parejos.
Compañeros, dentro de las masas obreras.
Proletarios de cuerpo o alma.
Sólo juntos hermosearemos el mundo
y lo impulsaremos con himnos.
Pondremos un dique a los chorros verbales,
¡A la obra!
El trabajo es vivo y nuevo.
Y los oradores ociosos—¡Al molino!
¡Con los molineros!
A girar las muelas con el torrente de las palabras.

@aletzfranco

Cuernavaca, mayo 2020

Nota al pie: Estoy seguro que en un tiempo no muy lejano tendré que actualizar este artículo para bien propio y de la comunidad, además de revisar la fe de erratas, que casi siempre se manifiesta luego de publicar. ¡Salud! Gracias por colaborar, compartir, proponer, discutir y comentar.

[Texto personal / fotos Collage dadaísta-futurista]

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