Knotfest Meets ForceFest 2019: Del metal mexicano y otros demonios…

Mucho metal, excelentes shows y geniales bandas, fans enloquecidos, varias estupideces, sabotaje, bandas canceladas, experiencia a medias y mucha violencia se vivieron al mismo tiempo, en un fin de semana lleno de adrenalina, decepción, euforia y caos.

Una tragedia que nadie esperaba y que pocos olvidarán, tras los hechos sucedidos en la historia del metal mexicano.

Hace dos semanas, me llegó una invitación telefónica para poder cubrir el Knotfest Meets ForceFest 2019. Un evento único en la escena nacional, donde la franquicia del controversial grupo Slipknot y la productora mexicana Live Talent regresaban juntos para realizar la cuarta edición del Knotfest, compartiendo locación y mismo fin de semana para el Force Fest.

Haciendo una escucha previa y recopilación de datos valiosos para esta reseña, voy a poner contexto para poder complementar esta especie de crónica y resumen de lo vivido el pasado sábado 30 de noviembre y domingo 1 de diciembre del 2019 en el Deportivo Oceanía, donde se llevó a cabo este tan accidentado y curioso evento.

Sorpresivo fue para los metaleros mexas saber que el festival fundado en 2012 en Iowa y con tres ediciones previas en México (2015, 2016 y 2017), regresaba al país, tras un año de silencio. Sólo que ahora con una productora nueva, la misma que cuenta con el ForceFest desde 2012 y el Hell And Heaven que se realiza desde 2010.

En la red, podemos encontrar diversas reseñas publicadas y pocas crónicas rescatables sobre las primeras tres ediciones del Knotfest que fueron realizadas por la productora Zepeda Bros (a la cual también le llueven tanto críticas destructivas como constructivas, halagos y quejas). Encontramos varios medios como Indie Rocks que reseña perfectamente y bien detallado todo lo que se vivió en el Knotfest del 2017, 2016 y 2015 en México. Hace un año, también hay que considerar que el Force Fest tuvo problemas con cancelaciones y detalles logísticos que acarrean al parecer a la productora antes mencionada.

Voy al grano. Esta crónica, resumen o reseña pretendía hacer un foto reportaje bastante divertido y distinto, que por cuestiones de logística compartida por Live Talent, no pudimos tener acreditación de foto ni video, lo cual comprendimos por que sabemos cuántos fotógrafos quieren documentar el evento y nosotros, al ser un “medio” nuevo no tenemos el historial de coberturas necesario para poder tener una trayectoria justificada. Por eso, no es un reclamo, es una situación la que avala que en esta ocasión ocupemos fotos oficiales que nos compartieron y con ello podamos dar nuestro punto de vista sin fotos originales. Con el paso del tiempo, se aprende a mejorar un periodismo musical que siempre está en constante modificación, reestructura y mejora.

Por eso, queridos lectores. Voy a repasar los pasos básicos de una crónica. Primero, voy a identificar un inicio con fuerza, trataré de narrarlo en orden cronológico, hablaré objetivamente de los hechos en la historia, no alteraré ningún suceso. Lo escribo en primera persona, para darle un enfoque de autor en esta narración sin exagerar y elijo el tema del evento Knotfest Meets ForceFest en México 2019, esperando llamar la atención de usted, amiga y amigo lector.

Al conocer poco de esta subcultura de alienación y género musical, considero que el metal en México tiene un peculiar contexto, que lo hace único y potencialmente interesante. Me puse a preguntar a amigos asistentes y otros músicos metaleros que conozco sobre la historia del metal mexicano para también entender este fenómeno, que a mi parecer tiene igual número de seguidores masivos, como lo tienen la cumbia, el punk, el rock pop y el ska en nuestro país.

Crónica del Knotfest Meets ForceFest 2019: del metal mexicano y otros delincuentes…

Llegué antes de la hora prevista para ser acreditado por primera vez en un festival de metal en México. Debo confirmar que las ansias de conocer estos eventos y la curiosidad por vivir una experiencia metalera, fueron lo único que me llamó la atención por ir, además de poder conocer a alguien de la producción, que fue casi imposible. Hace muchos años que no escuchaba tanto metal en mis oídos. Recuerdo perfecto a mis tiempos de puberto adolescente, cuando descubría a KISS, Mötley Crüe, Def Leppard, Black Sabbath o Led Zeppelin. Debo reconocer que de niño, este género me daba miedo, porque seamos honestos, antes de los años 80 y cuando tenía menos de 10 años de edad, nuestro país provenía de una dictadura bastante convencional, entre dogmática y católica, que pegó duro en la educación de muchas familias. No fui hijo de padres tan rockeros o hippies, por lo cual para ellos, ver a unos mastodontes vestidos de asesinos con máscaras y lenguas de vaca con sangre cantándole al Diablo, les resultaba en ese entonces, algo muy sádico, prohibido y satánico. Hay que ponerlo en este texto, para que sepan que quién escribe no es un metalero de hueso colorado. Pero en esta ocasión es un colado musical, que quiso ir más allá de lo sucedido y ponerle algo de investigación en el asunto. Esperando no cometer omisiones graves o hablar de hechos inciertos, comento todo esto para que puedan entender mi posición.

El calor estaba fuerte, las colas al llegar al metro Deportivo Oceanía eran de más de medio kilómetro para poder entrar. Los fans del metal estaban formados en una sola línea para entrar al festival. Al parecer, todo había comenzado puntual y para las 2 de la tarde, se escuchaba en el área de taquilla el backstage del grupo THE TORCIDO MONKEY DREAM, banda mexicana bastante recomendable que mezcla sonidos funk y latinos con el metal. Al llegar al acceso general, porque me dieron un abono de cortesía, viví la experiencia como otro asistente más. Sin pulsera, sin acceso a backstage o al área de prensa. Me decidí a recorrer el área completa y conocer todo el recinto. Cerca de 30 minutos, me tardé en recorrer todas las zonas del festival y considero que el Deportivo Oceanía no es el mejor lugar para un festival de esta índole. Aunque tiene espacios que mantenían cierto orden en su acomodo, como el Museo Slipknot, considero que la logística de acceso al mismo, era de estar esperando más de 30 minutos para entrar y perderte de muchos actos en vivo. Por lo cual, lo siento. No me atreví a formarme y ver lo que había en esta carpa de circo. Se las debo.

Ya en el recorrido, decidí poder ir a ver intercaladamente a las bandas que tocaban, hasta poder ver a 311. A quienes a mi parecer, eran la banda que más cercana estaba a mi gusto musical. Pude quedarme en el escenario Prudence, para disfrutar de ÜBON, que me pareció un concepto bastante bueno, que reúne en un mismo proyecto a distintos integrantes de agrupaciones de la escena oscura mexicana, logrando dar un buen show y espectáculo. Por temas de empalme y caminata, llegué tarde para ver a PARAZIT, de quienes he tenido bastantes comentarios positivos y son considerados como parte de los mejores exponentes del actual rock metal y progresivo en Guadalajara, por su presencia escénica, sonido, diseño e imagen.

La banda capitalina TANUS logró conectar bien y macizo con los asistentes en el escenario principal (Knot Main Stage), con una mezcla sorprendente con la fusión del metal y la música electrónica. Hay que destacar también, el buen desempeño de NEVER AGAIN, grupo de Tijuana con un sonido más hacia el post/hardcore y el nu metal en el escenario Tecate Ambar. Este tipo de bandas, callan bocas a quienes dicen que en México no hay talento y que no hay forma de tener bandas de calidad que sean abridoras a bandas extranjeras. Con un buen puñado de metal, estas bandas han dejado bien claro, que el metal mexicano tiene mucha más calidad y mejor innovación en cuanto al sonido, imagen y desenvolvimiento en el escenario. De tiempos muy arcaicos y obsoletos son los comentarios que quieran hacer creer que en este país no hay ingenio y capacidad. ¡Felicidades a todas las bandas mexicanas! Porque no sólo ponen en alto el nombre de este país, si no que siguen en pie de lucha, por defender y ganarse un pedazo de territorio en la escena musical mexicana. ¡Bravo cabrones!

Es imposible poder ver a todas las bandas en un festival masivo. Por ver a una banda, te pierdas de otra. Es parte de la experiencia de un festival. Algunos sufren por esto, porque muchas bandas se empalman y si más de dos te gustan y tocan al mismo tiempo, tendrás que organizar tu correr y tu agilidad, para poder ver a todos los que quieras ver y disfrutar en vivo. Es por ello, que no sólo ofrezco una disculpa, a las bandas que no son mencionadas en esta pseudo crónica, espero que no lo tomen a mal, pero con apenas 3 días de anticipación para ir a este festival, no me dio tiempo suficiente de ver o conocer a todos los participantes antes del evento. Fui decidiendo sobre la marcha a quién poder ver y llegar a ver una parte de su espectáculo, porque debo admitirlo, no vi los shows completos de todos por querer acaparar a la mayoría, así como lo hacen los fotógrafos que tienen que correr de escenario en escenario para tener las primeras 3 rolas de cada banda y poder cubrir maratónicamente todo el evento. Esto es un punto que considero que si un festival requiere que se haga una reseña concisa, completa y clara, un solo reportero y un solo fotógrafo por medio me parecen injustos y pocos. Si en esta ocasión, iban a tocar cerca de 80 bandas en 5 escenarios por 2 días, da un total de 5 reporteros y 5 video/fotógrafos por escenario. Hagan cuentas.

Después de una pausa para algo de tomar (cerveza doble a $120 pesos mexicanos), continúe con la chamba de ver a más bandas y llegué a grupos bastante potentes y estridentes como los californianos OF MICE & MEN. Debo resaltar bastante al power trio de las colombianas LAS POKER que a mi parecer fueron la banda revelación de este cartel, no sólo por ser una banda 100% femenina, si no que traen un mensaje propositivo y contestatario, en pro de la legalización de la marihuana, el respeto a los derechos humanos tanto de hombres y mujeres como estudiantes e indígenas, su música llena de poder, se combina perfecto con un mensaje de protesta, incivilización actual que al final hizo mucho empalme con los hechos terroríficos que se vieron al final del festival. Justamente, unas chicas colombianas vinieron a México a dar un mensaje de paz con un sonido crocante y poderoso, donde la violencia de las guitarras y los gritos no son para enaltecer la violencia física o verbal, son justamente para poder distraer de la mente todo lo dañino y putrefacto de nuestra sociedad. Al final, cada individuo decide tomar un camino, el del bien o el del mal.

Otra buena banda mexicano-estadounidense que pude ver fue 8 KALACAS, desde California, con un peculiar sonido metal mezclado con skacore. Está muy chingón escuchar fusiones de sonidos que enaltecen al metal, con trompetas y dos voces que le dan un twist más pegajoso al proyecto de este grupazo chicano. Desde Buenos Aires, hay que resaltar bastante el espectáculo y sobre todo el sonido del grupo argentino CARAJO, quienes sonaron poderosos, empoderados en el escenario y con un gran manejo del show para resaltar que son de igual manera parte del futuro del metal sudamericano.

Los texanos de NOTHING MORE fueron otra grata sorpresa, una banda que no conocía y me gustó. Su show energético, muy audiovisual y con rolas bastante pegajosas. Me recordaron a esos viejos tiempos noventeros-dosmileros en los que yo escuchaba a The Mars Volta, Deftones, Rage Against The Machine, Prong y Catherine Wheel. Los finlandeses de STRATOVARIUS fueron como esa palomita en la que presumes de ver a una leyenda del rock, ya que su legado en el metal sinfónico es de aplaudirse y son como un clásico para quienes maman metal a diario. No soy de esa escuela de metal tipo Halloween, Judas Priest, Demons & Wizards, Dragonland o Kamelot. Ahí se rompe esa delgada línea en mi gusto por la música metalera, este sonido no es totalmente de mi agrado pero hay que aplaudirlo y comentarlo. Es como ver a Apocalyptica, Nightwish o Therion una vez en tu vida. Una raya más al tigre. Excelente técnica, ejecución y espectáculo. Decoroso para un cartel internacional que rinde tributo en vida a bandas de los años 80.

Cerca de las 6 de la tarde, yo ya tenía un hambre tan fatal como la que demuestran con su parafernalia los amigos de la Villa Vikinga Dragones Reales y por eso decidí comer algo rápido. Para mi mala fortuna (y buena a la vez), los tacos de arrachera que estaban en el área del escenario Prudence, me parecieron la mejor opción. Ya que al menos la fila era mucho menor a la que había en la sección de foodtrucks, donde yo no quería pasar más de 30 minutos formado, para esperar algo regular de comer y perderme a más bandas. Ahí fue donde pude escuchar a lo lejos a CLANDESTINO, quienes resultaron ser para mi sorpresa, una banda multinacional integrada por legendarios músicos de bandas como Black Oil, Transmetal, Mákina y Thell Barrio. 

Luego de pasar más de 30 minutos formado en esos sabrosos tacos, al llegar a mi turno para pagar, me dijeron “ya no hay tortillas”. Lo tengo que decir: ¡puta madre! Ya llevaba formado bastante tiempo y no iba a irme a formar otra media hora a otro lugar, y mucho menos recorrer otros diez minutos al área de food trucks para comer algo que ya no se me antojaba. Pude hablar con la chica de los tacos y decirle que iba a hacer otra cosa y regresaba. Fui a ponerle el dinero exacto a mi tarjeta de “cashless” – de la cual no me guardo comentarios – porque tengo distintos sentimientos encontrados. Por ejemplo, no sé si sea mejor o peor pagar en efectivo que con tarjeta (es cuestión de oportunidad y acceso personal), sobre todo me causa conflicto porque ocasionan las mismas o peores filas enormes para poder cargarle dinero y hay que estar haciendo las cuentas de cuánto te vas a gastar. Cuando uno sólo quiere tomarse una chela, pagarla y listo. Pero no, hay genios que quisieron digitalizar todo y se les hizo fácil tener la gran idea de ponerle dinero a un brazalete/tarjeta, que en eventos masivos más que rapidez, genera tráfico en el sistema de pago. Es como formarte en un cajero en Tepoztlán en quincena, puente, fin de semana y Buen Fin al mismo tiempo, si no me creen ahí se los encargo… Bueno, ya con ese problemita que fue la tarjeta, que no pude cargar en la priemr caja que me encontré porque resultaba que no tenían sistema, que sólo aceptaban efectivo y como ya no tenía tanta plata porque le había cargado poco la primera vez, opté por buscar la única caja que era hasta el escenario principal para ponerle el dinero justo para tomarme una cerveza más, un refresco y mis tacos ansiosos que ya quería devorar.

Al regreso a la fila de los tacos, que seguía siendo una fila corta. Para mi sorpresa, las tortillas seguían sin llegar. Ya habían pasado más de 30 minutos más, así que obvio me perdí una hora de conciertos por querer comer algo. ¿Qué onda con esto? A pesar de todo, el olor a carbón y carne asada, no me impidió mantener la calma y esperar. Cuando volví a estar en la caja para pedir tacos, me dijeron, “oh lo siento mucho, las tortillas no han llegado”, pero como vi que varios ya pedían solo la carne, como buen tragón y taquero con experiencia, les dije “no hay bronca, dame los tacos sin tortillas”. Jajajaja. Para eso, esperé a que calentaran la carne, se dignaran en atenderme y por fin, tuve en mis manos 4 tacos sin tortilla campechanos con chorizo y arrachera de buena calidad. Con toda la calma, le puse cebolla, limón y varias salsas para hacer un plato aguantador hasta la noche. Yo hice mis cálculos y pensé en voz silenciosa “sí llegan las tortillas para cuando empiece”. Y así fue, mi último taco fue con tortilla doble. Benditas las tortillas, llegaron tarde pero llegaron. Fue ahí cuando emprendí el vuelo a la segunda tanda de la noche, porque ya eran cerca de las 8 de la noche y quería volver a ver más bandas. En esa fila, no me había percatado pero ya estaban tocando PAPA ROACH. Sí, esa banda noventera de la cual sólo reconocía su hit “Last Resort” de 1999. Debo admitirlo, no me gustan y creo que por la culpa de estos muchachones, bandas que no sólo no me gustan, sino que me desagradan, existen, como Pxndx, Fall Out Boy, Hoobastank, My Chemical Romance, Good Charlotte y Yellowcard. Y debo reconocer, que tocan muy bien en vivo. Tanto que de repente a lo lejos creía que Zack de la Rocha podía decir que son un buen grupo, porque lo hacen bien, suenan energéticos y con mucha calidad en sonido. Ni hablar, me callaron al boca ante mis prejuicios.

Tuve tiempo de encontrarme con mi cuñada y su esposo, quien es mega metalero y siempre va a ver este tipo de bandas y festivales. Ellos me dijeron que iban sólo por EVANESCENCE, GODSMACK y SLIKPNOT. Quedé de verlos en el área de comida y poder saludarlos. En eso, estaba yo viendo a SUICIDAL TENDENCIES a quienes también tenía muchas ganas de ver, porque me recuerdan también a esa época de los noventa cuando escuchaba a D.R.I., Biohazard, Corrosion Of Conformity, Helmet, Infectious Grooves, Bad Brains y Body Count. Excelso espectáculo, ya que hay que admitirlo, el mejor rock proviene de Inglaterra y Estados Unidos.

Al encontrarme entonces con mis amigos, decidimos ir a ver a la banda de Amy Lee. Para eso de las 9.10 que se suponía qu debían tocar, nos percatamos que en el área de gradas (donde se accedía a la zona “preferente”), ya habían ciertos hijos de puta y verdaderos pendejos saltándose, para ver mejor el show, incumpliendo las reglas del festival y valiéndoles literalmente los kilos de verdolaga pasándoselos por el arco del triunfo. Ahí fue cuando comenzó todo lo feo y lo catastrófico del evento. Pude notar que ya había cierto descontrol a nivel de seguridad, porque estos mandriles no sólo se estaban pasando de listos saltándose a las áreas que no debían. No vi a ningún elemento de seguridad haciendo algo al respecto. Pasaron otros 30 minutos de espera, nos sentamos en una banqueta que había cerca del escenario principal y ya estaba todo a reventar. Yo le calculo más de 50 mil personas en esa área. Y fue ahí cuando nadie sabía nada. La gente chiflaba, mentaba madres, por el retraso. Pero en las pantallas seguía saliendo que EVANESCENCE iba a tocar. Muchos pensamos que tal vez por el tráfico no habían llegado o que iban a cancelar. Y luego de que días antes ya había cancelado Testament, se oían rumores falsos de que estos gringos también habían cancelado. Los rumores ya corrían, las quejas, la incertidumbre, los borrachos gritando, los niños llorando porque sus padres inconscientes querían ver a su banda favorita y no tenían quién les cuidara a los chamacos, en fin. Muchos comentarios, la violencia se comenzó a ver. Empujones, gritos, gente intentando salir del área para ir a ver a otra banda. Nadie del festival se percató que debían dar aviso en las pantallas del escenario, esa acción habría ayudado a evitar las confusiones que se crearon en todos los asistentes. Yo entonces comenté, vámonos. Y mis amigos decidieron ir a ver a GODSMACK quienes ya habían comenzado a tocar. Yo me separé y despedí de ellos para ver a 311. Por primera vez, vi a este quinteto que le traía ganas de verlos en vivo. La banda de Nebraska no le falló a sus fans, ya que éramos menos de mil personas viéndolos, hasta me impresionó ver que éramos pocos viéndolos. Yo esperaba ver un escenario repleto pero no fue así. Para mi asombro, pude verlos muy de cerca. Y cumplieron con mis expectativas, no sólo porque tocaron las rolas que me gustan de ellos, sino que su show fue bastante profesional, bien ejecutado, sin fallas, precisos y potentes. Sonaron a la perfección “Come Original”, “Too Late”, “Feels So Good”, “Freeze Time” y “Down”, sólo me perdí “Beautiful Disaster” porque llegué justo cuando estaban tocando su segunda canción del set “Homebrew”. Para cuando terminaron, pensé en darme una vuelta por si escuchaba algo de SLIPKNOT.

Pero no fue así, ya cerca de las 11 de la noche, seguían sin subir las últimas dos bandas del escenario principal y todo estaba desbordado. La gente se estaba pasando no sólo en las gradas, si no en el área que dividía al VIP del acceso General. Yo sólo puedo decir dos cosas con esto: la primera es que sí, es responsabilidad de la organización ver por la seguridad y por el respeto al reglamento de su evento, lo cual se vio desbordado. Y la segunda, que es culpa y falla del público. Porque un verdadero fan, sabe que si pagó por estar en el área de los pobres, es ahí donde debe quedarse. Nadie en su sano juicio con educación y civilidad, va a querer pasarse la barda, sólo si su instinto criminal y delincuente le hace no respetar las reglas. Eso no es anarquismo ni metalero, es vil y puro vandalismo, vale madrismo en su máxima expresión. Una verdadera pena ajena que existan mexicanos como éstos, culeros mal paridos que deciden hacer sus fechorías y hacerse los “valientes” que son como bien dijo el baterista Will Hunt: débiles y estúpidos (verdaderos pendejos).

Para esos momentos de mal viaje, decidí irme. No quise esperar a ver que las bandas no salieran. Y muchos ya decían que nadie iba a tocar. Por lo cual se veía venir una bola de malos actos. Y así fue. En el camino, encontré en las redes sociales todo lo que me había perdido por vivir la experiencia sin datos, ya que la señal del teléfono se perdió cuando fue llegando más gente al evento. Por eso, pocos periodistas pudieron ir narrando los hechos de forma verídica. Corrían rumores de muertos, de asaltos afuera del Deportivo Oceanía, de cancelaciones sin sentido, a partir de las 9 y hasta la 1 de la mañana, podías leer en Twitter, Instagram y Facebook mucha desinformación. Live Talent debió anunciar con tiempo todo, es mejor decir la verdad a evitar toda esta ola de chismes y mentiras que generan más confusión que solución. Cuando llegué con luz del día, pude ver que en el puente de la avenida que daba al Deportivo, ya había gente bastante viva que prefirió no pagar boleto y ver el evento desde la comodidad del carril donde pasaban autobuses, autos y camiones, con el riesgo de ser atropellados. Ahí, los que brillaron por su ausencia fueron los policías que debieron acordonar la zona y evitar que hubiera gente pirata viendo el concierto sin pagar, no sólo por eso, si no porque pudo haber pasado un accidente. Pero como vivimos en el país donde no pasa nada, todo el día hubo gente viendo el concierto gratis desde las gradas VIP ilegales. Y eso no me causó tanto coraje, como lo que pasó al final.

Cerca después de las 12 de la noche, en un grupo de WhatsApp de periodistas, comenzaron a llegar los mensajes y videos con el sabotaje de ciertos “fake fans” o “falsos metaleros” que se subieron al escenario para destrozar instrumentos, para luego prenderles fuego. ¿En serio? A qué pinche fanático del metal, se le ocurre quemar los instrumentos de su banda favorita. No lo puedo creer ni entender. Esos no son metaleros o fans que los representan. Son una bola de delincuentes pseudo festivaleros que me parece, fueron explícitamente a causar daños. ¿En qué puto mundo viven? Ya sé que en el más jodido, pero de verdad, si tanto querían ver a sus bandas favoritas, no les hacen eso. Les gritan, les chiflan, pero prenderles fuego a sus reliquias musicales, no sólo me parece perverso, desolador y horripilante, me resulta de una bajeza ihumana, de una sociedad podrida, producto de un narco gobierno, capaz de llevar a las máximas consecuencias un acto, de violar todo tipo de derecho y de ley, de afrontar la realidad con la peor determinación y sobre todo, con el peor ejemplo. Esos no son mexicanos, no nos representan y si yo fuera metalero, no sólo estaría llorando de rabia, estaría pidiendo una investigación para que den con los autores y los malhechores. Que los metan a la cárcel por daños y perjuicios, no sólo por hacer que en otros países ya no quieran venir las bandas a tocar, si no porque seguimos demostrándole al mundo que los mexicanos somos una escoria, una parte de la raza humana más asquerosa y espantosa. Eso no es México. Sí, hay sicarios, hay delincuentes, pero como en todo el mundo. Y aquí ya estamos hasta la madre de tanta desinformación, de tanto pinche quemón, de tanta pendejada, de tanto daño, de tantos muertos, de tantas mujeres violadas, de tantas noticias llenas de odio, dolor y sadismo. ¡Ya estuvo bueno! Es bueno ver que las bandas metaleras se están solidarizando, pero no olviden que la organización del festival tendrá que tomar cartas en el asunto para mejorar su logística, organización, seguridad, planificación, estrategia y todo lo que sea necesario para mejorar, porque si no, están destinados al fracaso. No podemos afirmar si la culpa es de OCESA, si otra emprea les echó la cargada, si mandaron grupos de choque a propósito. Ojalá se investigue y se de la verdad a la luz. No se vale que todo esto opaque a la industria musical y que los festivales mexicanos sean vistos como un mal necesario. No olviden que todo esto es cultura y por ende, no olvidemos que la función de la cultura es garantizar la supervivencia y facilitar la adaptación de los sujetos en el entorno. Obviamente, la cultura se transforma, pero debe ser para bien y construcción del individuo. No podemos los artistas, públicos, organizadores, periodistas y/o lo que seamos, que este tipo de acciones se sigan repitiendo. No, nada tiene que ver con las marchas feministas, si ellas prenden fuego y destruyen monumentos es por algo y tienen otro sentido, habrá que ver si también son verdaderas feministas las que hacen esto o son grupos de poder infiltrados para desprestigiar o dar un enfoque totalmente distinto a su lucha en pro de los derechos humanos.

Creo que debemos hacer un alto, parar por completo. Analizar, ver, comentar, entender, leer, investigar y comenzar a pedir que las cosas cambien, no sólo que suceda desde una computadora, transmitamos esto en persona, corramos la voz. Somos más los buenos. Muchos queremos ir a festivales a divertirnos, a bailar, a cantar, a olvidarnos del estrés, a compartir momentos y experiencias con personas, con seres humanos respetuosos, artísticos o lo que sea, queremos convivir en son de paz, amor, seguridad, legalidad, respeto y armonía. ¡Ya pinches estuvo bueno!

Escribo esto, porque me da mucha pena ajena, me dan lástima los comentarios sin razón, de la constante desinformación que hace que nos separemos más de la verdad y la realidad. No podemos compartir mentiras por WhatsApp y hacer creer a los demás que es verdad. Seamos conscientes del poder de la información y de nuestros actos. Todo acto vandálico y delincuencial, nos afecta, nos compete, nos mal representa. Ya tuvimos muchos años con nuestras pasadas generaciones que han vivido tiempos impunes, llenos de violencia, de represión, para que nosotros las nuevas generaciones y viejas no podamos entender la ética y moral que necesitamos. Que tanta falta nos hace ser buenos ciudadanos. Paren de mamar. Ya fue suficiente. Hagamos algo. No sólo hay que hacerlo por el país, por nosotros mismos, nos estamos matando, nos estamos desapareciendo, nos estamos mintiendo, nos estamos engañando y nos estamos hundiendo. Si no paramos el mal y la violencia, no sé a dónde vamos a parar.

Esta crónica tenía como finalidad, hablar de las bandas, de la experiencia del festival y terminó siendo una mezcla de lamentos, resentimientos y descontentos generalizados. Seamos objetivos. Nuestro país nos necesita. El metal mexicano hoy tiene una mancha de fuego por instrumentos carbonizados, pero entendamos que lo material no importa, al final nuestros actos nos representan y todos los que asistimos a ese festival quedamos marcados como un público intolerante, cavernícola, inhumano, aunque no todos lo somos, así nos ven en el extranjero, como lo peor de lo peor. ¿Queremos eso? No. Así que manos a la obra, compartamos verdad, enviemos bendiciones y dejemos de generar maldiciones, aunque aquí yo mencioné groserías, son ofensas hacia los que cometieron estos delitos. Así que creo que mientras más unidos estemos las personas que queremos un mejor país, menos gamberros habrán en este presente tan necesario y ese futuro tan incierto que tenemos.

Para el segundo día del evento que era el ForceFest, decidí no ir y no vivir la experiencia vivida un día antes…. Sólo pude hablar con mi amigo Elías Peralta, baterista de la banda Darkness. Él desde Cuernavaca, es un amplio conocedor del metal mexicano y me comentó que el domingo fluyó mejor la logística, aunque todo comenzó tarde y cancelaron a varias bandas, tocaron casi todas las demás bandas por las que él iba. Mencionó excelsos desempeños de In Flames, Exodus, Transmetal, Especimen y el genial Rob Zombie. Ni modos, me perdí al ex líder de White Zombie pero dados los hechos, otra historia fue para mí…

Lo malo y lo bueno del festival

Si Live Talent llega a leer esto. Considero estos puntos como áreas de oportunidad:
– Mejorar organización con la prensa y medios, mejores condiciones para realizar coberturas, con internet, acceso telefónico, áreas con luz y equipo necesario para coberturas profesionales. Avisar con más tiempo, planear todo con antelación y anticiparse a lo que deba ser una cobertura desde los medios chicos hasta los más grandes, todos importamos.
– Mejorar recolección de la basura. El sitio era un cochinero, no había los suficientes botes ni medidas sustentables para recolectar mejor la basura, hay que separar deshechos y tener un proveedor que ayude a reducir el impacto ambiental del evento, varias toneladas de basura pueden reciclarse y otras requieren de una mejor recolección.
– Mejorar su oferta gastronómica y de bebidas, en cuanto a atención, en las barras había de 4 a 5 bar tenders, eso es ilógico ante más de 50mil espectadores, se requiere más personal en barra y que se atienda de manera más veloz, contemplen medidas de producción y ejemplos de otros festivales que usan auto-service y/o nuevas tecnologías para atender mejor y rápido a tantas personas a la vez. Además hay que mejorar que los proveedores en foodtrucks o expendios de comida tengan la capacidad de atender a tanta gente. Poco aprieta el que mucho abarca.
– Mejorar el sonido. No falta el ingeniero de sonido que va a trabajar de malas y que no hace bien su chamba, hay que profesionalizar y dar cursos de atención de servicio al cliente, las bandas son artistas que merecen todo el respeto, paciencia y comprensión, además de que el público paga por unos servicios que deben ser cumplidos, si un ingeniero no le echa ganas a su trabajo, afecta a toda la línea de producción de un festival y por ende afecta directamente la experiencia del artista y del público. Hagan algo, capaciten a sus proveedores, en otros países no pasa esto, porque contratan a verdaderos profesionales no a charlatanes que sólo quieren cobrar una suma de dinero y les vale un cacahuate los demás. Esto es de lo que más se queja la gente y con toda razón, porque ellos pagan el evento. Abusados.
– Mejorar logística. En seguridad, atención, accesos de entrada y salida, acordonar bien las áreas verdes (muchos espacios del Deportivo fueron dañados porque no pusieron vallas o divisiones para no caminar sobre las plantas, eso tiene un impacto ambiental grave y triste), hacer bien la señalética del lugar, no coincidían los puntos de referencia al mapa con los baños y eso afecta el disfrute. Tengan más criterio para pensar que su organización habla por ustedes y en varias reseñas desde que existen sus eventos, parece que año con año siguen cometiendo los mismos errores.
– Mejorar la experiencia. Creo que las áreas VIP más que confort, son pretextos para sacar más dinero. En esta ocasión, dividir las secciones así, dio pie a que los delincuentes se saltaran y eso causó todos los daños colaterales que tuvieron. Es mejor tener gradas o espacios alternos para la gente que quiera pagar más, pero den lo que prometen, si van a darles un plus, háganlo, hay mucha gente quejándose que no cumplieron con lo que les prometieron, eso afecta su credibilidad y causa lo que pasó el sábado de manera directa o indirecta.
– Digan la verdad. Mientras más claros y veraces sean, sus fans respetarán sus eventos porque hay claridad. El público debe saber que existen imprevistos por la naturaleza, riesgos, enfermedades o toda clase de impedimentos que causan cancelaciones o daños, pero háganlo saber transparentemente, eso les ayudará a tener la verdad en sus manos y redes, evadir la legalidad y la realidad, hará que parezcan ser un fraude. Esto creo que será parte de lo que la gente irá a la Profeco para demandar por lo que no les dieron. Tendrán que tomar medidas para salir bien librados de esta llovizna de piedras y fuego enemigo que han recibido.
– Mejorar en resumen en todos los aspectos. Hagan caso a sus audiencias, hagan estudios de mercado, valoren los comentarios objetivos y constructivos de los verdaderos metaleros. Si logran mejorar, si toman en cuenta lo que deben cambiar o modificar en pro de su organización, háganlo. Podrían mandar una encuesta de satisfacción y sabrán todo lo que sus clientes (asistentes) les harán saber, algunos van a mentir otros dirán la verdad, pero al final podrán tener todo un resumen que les haga ver el panorama completo por el bien de su evento. Si hacen caso omiso, entonces no anden dando declaraciones donde se hacen los mártires, porque entonces sí tienen cola que les pisen y con mucha razón, la gente no sólo dejará de ir a sus eventos, si no que la competencia desleal se aprovechará de todo para hacerles más daño. Cuídense y cuiden a su entorno, que son tanto sus bandas, proveedores, seguidores y clientes.

Queridos amigos, fans metaleros y organizadores…

Deseo que todas las personas afectadas sean atendidas, que sus demandas conscientes sean clarificadas, que quienes hayan sufrido de daños directos se les reponga todo lo que sea necesario. Que se esclarezcan los hechos, que haya una investigación contra la corrupción y la delincuencia que rodeó al festival. Demanden a las autoridades que acaben con la reventa, que se busquen acciones para evitar los robos de celulares y pertenencias dentro y fuera de los festivales, que haya mejorías tangibles en el trato a los artistas mexicanos, que se trate por igual a los extranjeros como los nacionales. Que las cosas se mejoren paso a paso, poco a poco, pero que suceda la mejora. No se vale olvidar y caer en la mediocridad para seguir teniendo fallas en los eventos, sea el tamaño que sea, a todos los que nos dedicamos a la música nos afecta y nos obliga a ver para adelante. En mejorar y mejorar, día a día. Entendamos como bien dicen por ahí “nada se parece a ganar”. Dejemos atrás esos lemas mezquinos que dicen “cada quien habla como le fue en la feria” o “aquí nos tocó vivir”. Cambiemos el chip. Sí existe un mejor panorama, sí hay otras mejores posibilidades, pero el cambio está en uno y todos somos uno. Si pedimos mejorar, mejoraremos haciendo lo mejor. Si esperamos lo mejor, demos lo mejor, si damos lo mejor, vendrá lo mejor…

Aletz Franco
8 de diciembre 2019

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