#RETROSPECTIVA Almodóvar Vol 5: Matador. La masculinidad y la culpa.

mataMATADOR - Japanese Poster

Matador (1986)

Probablemente Matador tenga una de las secuencias de apertura más sangrientas y morbosas, no sólo en la filmografía de Pedro Almodóvar, me refiero al cine en general. La quinta película de Almodóvar abre con mucha sangre y violencia, también es provocadora y sensual y es que a partir de este filme comienza a crearse un narrador mucho más atrevido, y no por su estilo de vida pop y farmacodependiente, sino por ser realmente un provocador con un ensayo sobre el arte de matar, las pasiones enfermas y la culpa.

Estocadas de sexo agresivo y mortal para mostrar el lado masculino y suicida de Pedro Almodóvar y es que, a diferencia de sus cuatro primeras películas: Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón (1980), Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983) y ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984) en las que en todas se había centrado la narración en personajes femeninos, ahora vemos una historia ansiosa y viril, bruta y sumamente sexual, como si le hubieran inyectado testosterona de toro al filme.

antonio-banderas-matador-1Matador nos cuenta la historia de Diego Montes (Antonio Banderas) un aspirante a torero, a macho, a tener huevos, a ser culpable de algo y demostrar una virilidad enclenque, castrado por una madre machista y que se envuelve solo en una historia de sangre ajena, de la que él no es culpable, pero quisiera serlo para demostrar que es un verdadero hombre, mientras se lanza al ruedo de un estilo de vida católico, de un mártir que sufre y que carga como un Cristo con culpas que no son suyas, pero que lo harán libre.

Chus Lampreave y Verónica Forqué se pasean por este, el primer thriller de Pedro Almodóvar, quien ya se ve ansioso por probar los géneros del cine global, hay guiños ligeros de comedia, más ácida que de costumbre y es que ya sabemos que Almodóvar tiene un fetiche por ridiculizar hasta las violaciones, pero es salvaje hasta llegar a una narración psicótica. Carmen Maura tiene un un rol como la psiquiatra de Diego, mientras Almodóvar va contraponiendo lo masculino y lo femenino, como entes de muerte y vida.

mat

Invoca una historia de amor obsesiva, de los secretos drásticos de dos psicópatas asesinos que se ven reflejados el uno en el otro, por la excitación que sienten al matar, y así, se logran ver el uno al otro como seres humanos, que logran amarse por su obsesión sangrienta y esa excitación de lo peligroso y mórbido es lo que prende esa adrenalina violenta. Para Pedro Almodóvar el amor sigue siendo y será la más enferma de las obsesiones y existe el perdón, pero no el olvido. Reincide en ser crítico a valores católicos como ese engrandecimiento y adoración a la culpa que convierte a los hombres en dioses.

matadorAl igual que en el filme anterior, ¿Qué he hecho yo para merecer esto! Almodóvar se las arregla  para cerrar el filme con cierta fantasía para desanudar lo que ha generado, y quizás eso debilita la narración, el absurdo se va mezclando con un exceso de agresividad que había resultado sofocante, tal parece que la única salida es la verdadera irracionalidad y un pensamiento mágico y extransensorial. Una verdadera tragedia pasional y perversa.

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